Boletín Nº 7 - Año 2007

CRISIS DE LA APICULTURA ARGENTINA

 

Luego de haber participado, representando a la Sociedad Rural Argentina (www.ruralarg.org.ar),  en la última reunión anual de la «Comisión Nacional de Sanidad Apícola – SENASA» y del «Consejo Nacional Apícola – SAGPyA», los días 30 y 31 de Octubre de 2007 respectivamente, vale la pena hacer un análisis acerca de algunos de los temas debatidos.

Hubo coincidencia entre los asistentes, acerca de la importante mortandad de colmenas en todo el territorio Argentino. Se estima que la cantidad de colmenas muertas asciende a no menos de un 35% del total registrado, lo que representa como mínimo un millón trescientas mil unidades. También coincidieron los técnicos, en que los principales factores fueron las previsibles carencias nutricionales luego de un pésimo verano 2006/2007, que coadyuvaron a la aparición de patologías que en otras circunstancias habrían pasado inadvertidas. Se acepta que la crisis económica por la que atraviesa el sector apícola, impide un cuidado y alimentación óptimos.

Como resultado de esto, no se espera un año brillante en términos de cosecha. El apicultor enfrenta la disyuntiva de reponer las colmenas muertas o dedicarse a producir miel con las maltratadas colmenas que sobrevivieron. En todo caso y aun considerando el adecuado nivel de precipitaciones primaverales, muy improbablemente estén dadas las condiciones para una cosecha récord durante la campaña 2007/2008.

Los niveles de Nosema analizados en el Laboratorio Central de Sanidad que pertenece al «Ministerio de Asuntos Agrarios» de la provincia de Buenos Aires, no indican ninguna señal de alarma. Utilizando la metodología de recuento de esporos diseñada por Cornejo-Rossi, la cantidad de esporos encontrada en más de 1.300 muestras, equivale principalmente a los grados 1 y 2. Bien lejos de los preocupantes niveles 4 y 5.

El volumen exportado de miel por Argentina entre Enero y Septiembre de 2007 fue de sólo 59.000 toneladas, muy distantes de las 84.000 toneladas exportadas en el mismo período de 9 meses del año 2006. Esta significativa merma del 30%, está dentro de lo previsto en el análisis que realizara a principios de Febrero de 2007 en el Boletín Técnico Nº 4. Será interesante conocer el saldo aun no comercializado, en manos de exportadores, acopiadores y algunos pocos apicultores. Esta cantidad difícilmente exceda las 15.000 toneladas, lo cual hará de este año 2007 uno de los más magros a nivel del volumen de exportación, con lo cual no llegaremos siquiera a las 75.000 toneladas. O sea cerca de 25.000 toneladas menos que el año pasado.

Aquellos que hemos logrado hacer sobrevivir a nuestras abejas en condiciones aceptables, sabemos que fue a consecuencia de un buen manejo basado en la hiperalimentación, tanto proteica como en base a carbohidratos. La salida del invierno y el comienzo de la primavera, se caracterizaron por períodos de abundante lluvia durante los cuales las abejas no pudieron pecorear durante un período estimado en 21 días.

En este contexto tan preocupante por la escasez actual y futura de miel, enmarcado en una situación de incremento sostenido de todos los productos primarios, cuesta encontrar una causa válida que justifique el estancamiento del precio de la miel Argentina en el actual $ 4.40 (U$S 1,40) el kilogramo a nivel del productor. Si esto sigue así, no nos quedará más remedio que dedicarnos a producir tomates a $ 17.-(U$S 5,50) el kilo o a estar de acuerdo con las tergiversadas cifras de inflación, que el Secretario de Comercio Guillermo Moreno informa a través del INDEC –Instituto Nacional de Estadística y Censo (www.indec.gov.ar), que señalan un nivel de aumento de precios inferior al 10% anual. Evidentemente, el mercado de la miel en Argentina se guía por otros criterios, muy diferentes, que las leyes universales de oferta y demanda.

El 8 de Marzo de 2007 se cumplió un aniversario por pocos recordado. Se trata del quinto año consecutivo en que las exportaciones argentinas de miel han sido gravadas con derechos de exportación del 10%, ascendiendo nuestra contribución a U$S 74 millones.

Para los que no son argentinos, les contará entender que «un país en serio» desaliente a sus exportaciones, ya sea limitándolas con un cupo, como fue el caso de la carne vacuna y los cereales o en su variante más benigna, con una lisa y llana expropiación del ingreso del productor. A este impuesto a las exportaciones se lo ha dado en llamar «retenciones» y en realidad es una transferencia de ingresos desde un sector competitivo de la economía como la apicultura, que debe subsidiar a otros sectores productivos ineficientes e incapaces de competir en los mercados mundiales.

En cinco años, como se indicó, la apicultura argentina ha contribuido con retenciones por la suma de más de U$S 74 millones. El malogrado productor local, no logra asimilar aun que el precio que recibe ha sido mutilado en un 10% por la voracidad fiscal del estado argentino. ¿Cuál ha sido la contrapartida por tamaño aporte? Poco y nada. Según el gobierno, el productor agroindustrial es una cruza híbrida de «pícaro» con «avaro». Para una actividad como la nuestra, que destina el 95% de su producción a los mercados externos y que sufre los vaivenes climáticos, el mote no es muy halagüeño.

Hay quienes ingenuamente suponen, que la causa de todos los males radica en los derechos de exportación del 10% sobre el precio FOB que tributa la miel Argentina. Según estos analistas, el escenario se ve empeorado por el pago de derechos de importación, que asimismo debe cumplir la miel Argentina al ingresar a la Unión Europea, que en este momento ascienden al 17,2%.

Es obvio que este nivel de aranceles nos quita competitividad en el acceso a los mercados. Sin embargo, me animo a predecir que el día en que estos porcentajes bajen, poco y nada llegará a los bolsillos del apicultor Argentino. Nuestro país tiene una larga historia de zanahorias puestas adelante del caballo.

La última y más reciente, data del año 2004 cuando el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna, intentó ilusamente reducir del 21% al 18%, el IVA a los alimentos más populares para beneficiar a los sectores de más bajos recursos.

La baja propuesta del 3% nunca llegó al consumidor porque…, se repartió equitativamente entre los supermercados y los eslabones comerciales. Tan rotundo fue el fracaso, que no vale ni siquiera la pena imaginar que la situación sería diferente, en el caso de la exportación Argentina de miel.

En el programa de radio «El Campo y Ud.» emitido por AM 1070 Radio El Mundo, el Sr. Julio Fontán representante de la firma exportadora CIPSA (tercero en el ranking de exportación argentina de miel), se manifestó preocupado porque no aparezca la palabra SUBSIDIO en los medios. Todos conocemos las reacciones alérgicas que en nuestro sector exportador provoca esta palabra.

Ya que algunos exportadores están tan preocupados, que se ocupen entonces de aumentar el precio que pagan a los productores o que se ocupen de ocultar rápidamente, los recientes datos obtenidos por la Comisión de Costos de la SAGPyA, que con asesoramiento de técnicos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), demuestra en forma contundente que el costo actual de producir un kilo de miel está en $6,70 (pesos seis con setenta centavos) equivalente a U$S 2,10 (dólares dos con diez centavos).

Me anticipo a pedir que por favor, los señores exportadores no nos echen la culpa ni a mí, ni tampoco a la revista «Gestión Apícola», por hacer pública esta información. Estos costos que revelan la realidad del sector apícola, fueron elaborados por funcionarios del gobierno Argentino y comentados en la reunión del Consejo Nacional Apícola del 31 de Octubre de 2007.

El Sr. Fontán también habló,  ¡vaya sorpresa !, de la desunión del sector exportador que él integra. Cuesta entender esa desunión, cuando la cámara que los representa C.E.RA. (Cámara de Exportadores de la República Argentina –www.cera.org.ar) envía cartas a la Cancillería y a la Secretaría de Agricultura, oponiéndose en forma unánime a que se ayude al productor con 10 kilos de azúcar por colmena.

Si hay desunión entre los exportadores, realmente no se la ve.....

¿Cómo se explica entonces la paradoja de que si el costo de producción es superior al precio de venta, aun así la miel siga vendiéndose a más de un 30% menos que su costo?

Pues bien, mal que les pese a algunos de nuestros exportadores, la clave pasa por el preocupante fenómeno que yo denomino LA DESPROFESIONALIZACION DEL APICULTOR ARGENTINO. Esto básicamente consiste en dos situaciones:

1) -
Cada vez más productores se ven forzados a buscar fuentes alternativas de ingresos, usando sus camiones para transporte de cereales, transformando sus carpinterías apícolas en fábricas de muebles o directamente realizando una actividad laboral rentada como empleados en otro ámbito.

2) - Utilizando mano de obra familiar barata o directamente no remunerada. Obviamente en una explotación como la apícola, que es naturalmente mano de obra intensiva, si uno prefiere ignorar el costo del salario puede mágicamente obtener una rentabilidad que no existe. El día que haya que pagar jornales se acaba el negocio.

En cualquiera de estos dos casos o combinación de ambos, por un tiempo el apicultor puede darse el lujo de DESCAPITALIZARSE trabajando a pérdida.

Como una segunda actividad productiva o ingreso familiar alternativo, apoya la baja rentabilidad de la producción de miel y considerando que su mano de obra y la de su familia no son correctamente remuneradas, por un tiempo y artificialmente puede sostener la actividad.

Pero para esto hay un límite. El organismo humano tolera la extirpación de un riñón, pero no de los dos. El apicultor argentino actual, es como una viuda que heredó un cierto patrimonio luego de haber muerto su marido, sin embargo, como no cobra jubilación ni tampoco pensión vive de sus ahorros hasta que se le acaben, entonces le pedirá ayuda a sus hijos, que están desempleados o cobran un plan de asistencia social. El final ya lo podemos imaginar.

El problema de fondo es que, en las actuales condiciones productivas, el apicultor argentino depende para su supervivencia sólo de la producción de miel.

Como se ha visto, el monocultivo de la soja, el uso intensivo de herbicidas y el cambio climático han hecho de la producción de miel una actividad incierta como pocas.

Si a esto le sumamos que el precio de la miel no alcanza a cubrir el costo de producción, llegamos a la conclusión de que el apicultor debe encontrar, como se hizo en otras partes del mundo, una fuente de ingresos alternativa dentro de su mismo sector y no afuera de él.

En este sentido, es interesante observar como en Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y bien cerca de acá, en Chile, los apicultores complementan satisfactoriamente su ingreso con la polinización de cultivos.

Caso contrario, habrá un lamentable decadencia y retroceso de la apicultura Argentina. Tendremos cada vez menos apicultores profesionales que derivan el 100% de su ingreso del trabajo con las colmenas y cada vez más gente que, encontrará en el trabajo desestressante de fin de semana con 200 o 300 colmenas, la forma de producir unos 20 tambores de miel, que los venderá a cualquier precio y que le permitirá quizás pagarse parte de las vacaciones o cambiar el auto, pero ni soñando vivir de las abejas.

¡Qué lejos del pronóstico realizado por el Dr. Israel Werthein cuando tituló en 1995 su último libro: EL APICULTOR - FUTURO PRIVILEGIADO DE LA INDUSTRIA AGROPECUARIA ARGENTINA.

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Agradezco a los periodistas agropecuarios Iván Gándara y Matías Longoni, que publicaron en «Agroparlamento» una versión de «Vacas y sistemas políticos», que he decidido improvisar en versión libre para el sector apícola Argentino.
Colmenas y sistemas políticos…
Supongamos que usted es propietario de dos colmenas. Elija cuál es el sistema político que más le conviene:

Feudalismo: Usted tiene dos colmenas, el dueño del castillo se lleva parte de la miel...

Socialismo puro: Usted tiene dos colmenas, el gobierno se las lleva, las pone en un corral comunitario junto con muchas otras. Usted tiene que vigilar las colmenas de todo el mundo. El gobierno le da toda la miel que necesite, en tanto haya disponibilidad.

Socialismo burocrático: Usted tiene dos colmenas, el gobierno se las lleva a un corral comunitario junto con muchas otras. Son vigiladas por ex-cuidadores de gallinas. Usted tiene que cuidar de las gallinas que el gobierno les quitó a ellos. El gobierno le garantiza la miel y los huevos que están en el reglamento.

Fascismo: Usted tiene dos colmenas, el gobierno se las lleva, a usted le pagan para que las vigile y luego el gobierno le vende la miel.

Comunismo puro: Usted tiene dos colmenas. Los vecinos le ayudan a cuidarlas, entre todos se reparten la miel.

Comunismo Ruso: Usted tiene dos colmenas, usted tiene que vigilarlas, el gobierno se lleva toda la miel.

Comunismo Camboyano: Usted tiene dos colmenas, el gobierno se las lleva, usted es fusilado.

Dictadura: Usted tiene dos colmenas, el gobierno se las lleva, usted es reclutado para el ejército.

Democracia pura: Usted tiene dos colmenas, los vecinos deciden quién se queda con la miel.

Democracia representativa: Usted tiene dos colmenas, los vecinos eligen a alguien para que decida quién se queda con la miel.

Democracia de la Unión Europea: Usted tiene dos colmenas, el gobierno le dice cómo las debe alimentar y cuándo las va a cosechar. Luego le paga para que tire la miel a la basura. Luego se lleva las colmenas, mata una y cosecha a la otra. Al final le obliga a llenar papeles justificando la falta de una colmena. Vive muy bien, subsidiado.

Anarquía pura: Usted tiene dos colmenas, o vende la miel a un precio justo o sus vecinos lo matan para robarlas.
Capitalismo: Usted tiene dos colmenas, si las condiciones de mercado le son favorables vende una colmena y se compra dos nuevas. Si no tiene suerte, no le queda otra que comerse a las dos colmenas. A los pocos meses vive en una villa miseria.

Humanismo: Usted tiene dos colmenas, la liga protectora de los animales y GREENPEACE se las llevan para un santuario ecológico.

Hinduismo: Usted tiene dos colmenas, las abejas le dicen a Ud. lo que debe hacer con ellas.

Surrealismo: Usted realmente tiene dos jirafas, el gobierno le obliga a bailar salsa.

Democracia Argentina: Ud. tiene dos colmenas y por ello deberá pagar: Impuesto al valor agregado (IVA) 21 %, Ingresos brutos 6 %, Ingresos inteligentes 12 %, Fondo de desempleo del exportador 3 %, Fondo incentivación acopiadores 10 %, Promoción exportación de naranjas 10 %, Impuesto a la madre desnutrida 2 %, Fondo a la copa de leche provincial 4 %, Fondo coparticipación Unitaria 8 %, Fondo Carpa Blanca 10 %, Fondo Carpa Negra 8 %, Fondo promoción de la manteca 14 %, Fomento a la producción 10 %, Iluminación Obelisco 10 %, Impuesto fondo reservado 8 %, Fondo lucha contra la vinchuca 4 %, Total 140 %. La Dirección General Impositiva le acepta las dos colmenas como adelanto al impuesto del año que viene, el importe de la miel producida, será aceptado como parte del pago de la moratoria del año anterior y le da cómodos plazos para hipotecar su campo y saldar la deuda. Por ahora, le está permitido quedarse con parte del propóleos y la cera de opérculo. Estas condiciones son parte de una amplia moratoria impositiva, lo que no lo exime de otros impuestos que puedan surgir. Igual sobrevive evadiendo algo. Termina haciendo soja, más ahora que esta a ochocientos pesos la tonelada.


Martin Braunstein

Martín Braunstein
Representante de la SRA (Sociedad Rural Argentina) ante el «Consejo Nacional Apícola» (SAGPyA) y ante la «Comisión Nacional de Sanidad Apícola» (SENASA)