Boletín Nº 6 - Año 2007

BALANCE DE UN INVIERNO DIFICIL


El 4 de Febrero de 2007, fui uno de los primeros en comunicar masivamente, mediante nuestro Boletín Técnico Nº 4(http://www.malkaqueens.com/espanol/boletin/boletin4.html), acerca de los resultados catastróficos de la cosecha de miel, correspondientes a la temporada 2006/2007. También advertimos sobre el preocupante fenómeno de despoblamiento, que se estaba manifestando inicialmente en la provincia de Córdoba. Habiendo comenzado la primavera en el hemisferio sur, es oportuno realizar un balance de lo acontecido.

La mayoría de los apicultores ahora consultados, confirma una mortandad de colmenas que oscila entre un 30% hasta un 80%, según las regiones y los distintos manejos. Claramente, esta desaparición de colmenas tiene poco y nada que ver con el «Síndrome de Despoblamiento» (CCD – Colony Collapse Disorder) denunciado en los EE.UU. De lo que se trata en Argentina, es de una situación bastante distinta, caracterizada por:

1) Una verano muy seco que, asociado a otras anormalidades climáticas, produjo una mínima cosecha de miel. Por ejemplo, el apicultor que cosechó solamente 11 kilos de promedio en Córdoba, debería haber dejado esa miel como reserva, pero por problemas económicos no pudo y se vio forzado a cosechar. Esto produjo un déficit a nivel de las reservas de carbohidratos. Este apicultor, tampoco contó con los recursos económicos para comprar azúcar a fin de temporada. Conclusión: sus colmenas se murieron de hambre.

2) Un otoño muy lluvioso que impidió la habitual pecorea de polen de fin de temporada. Esto significó que los dos últimos ciclos de cría tuvieran una nutrición deficiente, con lo cual el nivel de proteína corporal fue tan bajo al entrar en la invernada, que la longevidad habitual de las obreras que debían atravesar el invierno fue mucho más breve. Conclusión: muchas colmenas se murieron antes de empezar el invierno.

3) Dificultades en lograr un control eficaz de varroa, usando el principio activo cumafós. Cada vez más son los apicultores que perciben que el ciclo de este organofosforado está llegando a su fin. Sin duda, la causa principal ha sido el uso de productos no registrados, cuya dosis y formulación quedan libradas al azar favoreciendo la aparición de resistencia. Ni que hablar de los apicultores, que por la inaccesibilidad de los caminos llenos de barro durante el otoño, no pudieron ni siquiera entrar a los campos para aplicar los productos acaricidas para mantener al varroa bajo control. Conclusión: muchas varroas siguieron vivas a pesar de los tratamientos, diezmando a las colmenas.

4) Esta suma de factores, creó el terreno ideal para una proliferación inusual de casos de nosemosis. Es prematuro señalar, si se trató de la tradicional nosema apis Zander o de la nueva variente nosema ceranae. En cualquier caso, los niveles de recuento esporular han sido llamativamente elevados como para desdeñar la incidencia de esta enfermedad en el colapso sufrido este invierno.

5) La expansión del cultivo de soja no es un nuevo fenómeno en la Pampa Húmeda. Tampoco su incursión en zonas antes consideradas marginales. Esto se ha sumado al uso intensivo de herbicidas, que contribuyen aun más a empeorar el panorama nutricional de nuestras abejas. Año a año disminuye la cantidad y calidad del polen disponible. Es preocupante saber que entre el 1º de Agosto y fines de Septiembre, el precio internacional de la soja subió nada más y nada menos que un 24%, alcanzando su máximo record histórico de los últimos 32 años. Debemos prepararnos para otro año, en el que este cultivo seguirá desplazando más y más plantas poliníferas y nectaríferas. No incluyo dentro de esta lista de factores negativos, a los nuevos insecticidas sistémicos (fipronil e imidacloprid). No existe todavía ninguna evidencia científica sólida, que justifique endosarles responsabilidad en la mortandad de colmenas. Cuando relate las experiencias recogidas en Apimondia 2007, abundaré en más detalles sobre este punto específico.

Como contrapartida de esta situación realmente desfavorable para el inicio de la presenta campaña, nos encontramos con un nivel de lluvia muy abundante que tuvo lugar durante otoño, invierno y primavera, que debería contribuir, para hacer de esta época un buen arranque de la temporada que se inicia.

Sin embargo, algo faltó para que la transición de una pésima temporada a una nueva fuera exitosa. Me refiero al apoyo que las principales entidades rurales y apícolas solicitaron al gobierno nacional. El 20 de Junio, directivos de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) tuvieron una reunión con el Ing. Julio Jaime, asesor del Sr. Javier de Urquiza (Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación - SAGPyA). Posteriormente, dirigentes de la «Sociedad Rural Argentina» (entre los que me incluyo) mantuvimos dos audiencias, una con el Ing. Carlos Paz, (Jefe de Asesores del Sr. de Urquiza) el 25 de Junio de 2007 y al día siguiente otra audiencia, esta vez con el mismísimo Javier de Urquiza.

Cabe acotar, el marco de buen entendimiento entre las entidades, previo a las reuniones en la SAGPyA. Recuerdo perfectamente el encuentro previo, que el Secretario de SADA (Roberto Imberti) y su Protesorero (Carlos Salas), mantuvieron con los dirigentes de la Sociedad Rural Argentina, en nuestra sede social de la calle Florida 460, con el sano fin de presentar un reclamo común y sin contradicciones antes las autoridades nacionales. También recuerdo la gran sorpresa de Roberto y de Carlos, cuando promediando la reunión, les comenté acerca de la férrea oposición del sector exportador, a que el apicultor recibiera una «compensación» en términos de azúcar, que le permitiera hacer sobrevivir a sus debilitadas colmenas.

El reclamo gremial ante la SAGPyA fue unánime. O se «compensaba» al sector apícola con 10 kilos de azúcar por colmena o pasaría lo que finalmente pasó: la mortandad de cientos de miles de colmenas en todo el territorio nacional. Hay que destacar además, el esfuerzo de Confederaciones Rurales Argentinas (Sr. Jorge Cargnelutti), y de la Federación Agraria Argentina (Sr. Alexis Rodríguez) y del Sr. Lucas Dakoff (Justo Daract, San Luis), quienes decididamente apoyaron todas estas gestiones, tanto desde la segunda reunión dentro del Consejo Nacional Apícola el día 18-07-2007 como en la malograda reunión que tuvo lugar posteriormente, en el Ministerio de Economía el día 17 de Agosto de 2007.

Si los 10 kilos de azúcar por colmena, no estuvieron disponibles para el maltratado apicultor argentino, está claro que no fue sólo culpable la indiferencia del gobierno nacional. También tenemos que agradecer por el fracaso, a algunos de nuestros principales exportadores de miel, que mezquinamente advirtieron a los funcionarios de la Secretaría de Agricultura y de la Cancillería, tanto en forma individual como mediante la cámara empresaria que los agrupa, que: cualquier ayuda al sector apícola argentino que pudiera llegar a ser interpretada como un «subsidio» por el gobierno de los EE.UU., podría significar una dificultad en las negociaciones para mantener en el nivel actual, los aranceles que permiten el ingreso de su miel al mercado estadounidense.

En otras palabras, algunos exportadores tuvieron que boicotear el plan de asistencia que desde el gobierno venía bastante encaminado, sólo para quizás evitar algún eventual y difícilmente comprobable aumento, en el nivel de aranceles de importación que los EE.UU. viene aplicando a la miel argentina desde el año 2001. Lo que estos exportadores miopes olvidaron recordarle al gobierno nacional, es que desde el 8 de Marzo de 2002, las exportaciones argentinas de miel contribuyeron a las arcas del estado con más de 70 millones de dólares en concepto por impuestos de exportación (conocidas como «retenciones»). Por otra parte, ¿de qué «subsidio» estaban asustados, cuándo hubiera sido el mismo Estado Nacional el que habría reintegrado al sector apícola, una mínima parte de lo que le estuvo sacando durante los últimos 5 años por retenciones?

En un acto de sinceridad, enmarcado en las connotaciones electorales de este año 2007, desde el gobierno se nos comentó que, el apoyo en término de «compensaciones», se da solamente a cadenas de valor integradas y sin fisuras a la hora de negociar. Cuando surgen desinteligencias o conflictos dentro de la cadena, el gobierno prefiere evitar cualquier tipo de ayuda. ¡¡¡Gracias señores exportadores de miel!!!

CHAU MERCADO INTERNO DE LA MIEL…

Reproduzco textualmente parte de un comunicado de prensa de la SAGPyA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación), dado a conocer el jueves 27 de Septiembre de 2007, cuyas repercusiones no fueron debidamente analizadas por los medios de prensa, que dice:

«La Secretaría de Agricultura de la Nación informa que se dispuso una actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) referida a la rotulación de envases de miel. Esta medida fue establecida mediante resoluciones conjuntas de esta dependencia y de la Secretaría de Políticas, Regulación y Relaciones Sanitarias, del Ministerio de Salud de la Nación. Las resoluciones conjuntas Nº 136 y 109 incorporaron la obligatoriedad de consignar la leyenda: «NO SUMINISTRAR A NIÑOS MENORES DE UN AÑO», en el rótulo de los envases de miel. Esta frase deberá imprimirse con caracteres de buen realce y visibilidad y en un lugar destacado de la cara principal del recipiente. Esta medida se fundamenta en la necesidad de mitigar los casos de botulismo en lactantes. Los niños menores de un año constituyen el grupo etario de mayor riesgo, ya que poseen una particular susceptibilidad a la infección intestinal por ese patógeno.» Fin del comunicado de prensa. Esta medida me hace acordar también a la rotulación de los paquetes de cigarrillos, que al menos en Argentina, claramente indica en texto bien visible: FUMAR ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD. Me anticipo y puedo prever cuál será de ahora en más, la reacción de un potencial consumidor que se acerque a la góndola de un supermercado argentino, cuando vea escrito en los frascos de miel: «NO SUMINISTRAR A NIÑOS MENORES DE UN AÑO», lo que es casi igual a decirle «CONSUMIR MIEL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD». De ahora en más y por las dudas, ni la madre, ni el padre, ni el abuelo, ni la tía, ni el tutor o encargado, volverán a comprar un frasco de miel. Por las dudas…, no sea que vayamos a intoxicar al nene o a la nena, con un producto tóxico.

¡APICULTURA ARGENTINA, QUE EN PAZ DESCANSES!

Martin Braunstein

Martín Braunstein
Representante de la SRA (Sociedad Rural Argentina) ante el «Consejo Nacional Apícola» (SAGPyA) y ante la «Comisión Nacional de Sanidad Apícola» (SENASA)