Boletín Nº 10 - Año 2008

CRONICA DE UNA CRISIS ANUNCIADA


La temporada 2007-2008 será recordada sin duda, como la peor campaña de producción apícola de los últimos 20 años en Argentina. Empezamos con un verano muy seco entre el 2006 y el 2007, que se tradujo en una magra cosecha de miel. Esto se percibió en las exportaciones totales correspondientes al año 2007, las que apenas alcanzaron a las 80.000 toneladas, contra las más de 100.000 toneladas exportadas durante 2006.

El problema será cuando termine el año 2008, cuando ya  no sea posible tapar el sol con un dedo. Los exportadores más esperanzados, suponen que las exportaciones totales no superarán las 60.000 toneladas. Esta vez serían 40.000 toneladas menos las exportadas con respecto al 2006… Ojalá que el pronóstico sea equivocado.

El optimismo innato del apicultor argentino, luego de una mala cosecha en el 2007, concluyó abruptamente con un otoño pleno de lluvias, que impidió acercarse a las colmenas para alimentarlas y curarlas contra el ácaro varroa. Hubo muchos que no tuvieron el problema de alimentar y curar, porque el río Paraná con su crecida se las llevó para siempre.

Luego padecimos el invierno más crudo desde 1962, con nevadas en casi todo el país que tuvieron lugar el 9 de Julio de 2007. Finalmente, la primavera del 2007, arrancó con dos semanas y media de lluvia entre el 29 de Septiembre y el 12 de Octubre que complicaron enormemente el trabajo de desarrollo previo a cosecha. En la Pampa Húmeda, el resto de la primavera fue para el olvido, el clima que debimos soportar fue frío y ventoso más parecido al de otoño  que a otra cosa.

Como alguien dijo una vez: «el 2008 nos encontró hundidos y decepcionados». Por segunda vez consecutiva para algunos productores, por tercer año para otros, esta temporada ha sido nuevamente un desastre para el trabajo con las abejas.

Colmenas en venta a precios de remate, apicultores profesionales desesperados por  abandonar la actividad, multitud de acopiadores que llaman a los productores para cerciorarse del descalabro y proveedores que se preguntan si vale la pena seguir apostando a una industria que está en verdadero colapso, son las características principales de este momento.

LAS ABEJAS: ¿ANIMALES SALVAJES O MASCOTAS DOMESTICAS?

Luego de la crisis de los nitrofuranos que se inició en Agosto de 2003, las abejas paulatinamente dejaron de ser animales salvajes. Se han transformado en mascotas domésticas como cualquier gato o perro que habita nuestro hogar.

Cuando estudié el curso de perito apicultor en 1987, se nos decía que las abejas se procuraban su propio alimento, decidían cuando reproducir la colmena mediante la enjambrazón y que nosotros como futuros apicultores profesionales, debíamos adaptarnos a los ritmos y necesidades de un animal que «circunstancialmente» había aceptado vivir dentro de una colmena en vez del interior de un árbol, como lo hicieron durante los últimos 40 millones de años.

Sin embargo, en su nuevo carácter de animales domésticos, nuestras abejas deben ser alimentadas con jarabe de azúcar y/o de maíz de alta fructosa, además de sustitutos proteicos para compensar la escasa cantidad y calidad de polen, finalmente deben ser curadas con productos (no contaminantes) que permitan mantenerlas libres de ácaros.

Luego de haber presenciado el increíble milagro de hacerlas sobrevivir desde el otoño de un año hacia la primavera siguiente, vienen las grandes preguntas:

• ¿Producirán algo de miel?  

• ¿En qué lugar?

• ¿Con qué rinde estimado?

• ¿Con qué costos y a qué precio?

La imposibilidad de responder a estas preguntas con un mediano nivel de certidumbre, ha transformado a la apicultura en una de las actividades agropecuarias más arriesgadas e impredecibles de nuestro país.

CAMBIOS EN EL MAPA APIBOTANICO

El 17 de Enero tuve la oportunidad de recorrer la ruta 7 en su casi totalidad. Hasta Villa Mercedes (San Luis)  me costó encontrar una planta de cardo.

¡La soja se adueñó de la Pampa Húmeda y el gobierno argentino está más feliz que nunca!

El paquete tecnológico para esta leguminosa, permite una productividad que asegura el superávit fiscal vía pago de retenciones a la exportación, que a su vez, preserva la caja con la cual se encubre la ineficiencia de otros sectores que son incapaces de competir a nivel mundial.

Mi amigo Lucas Dakoff me hizo observar un (para mí), nuevo comportamiento en las variedades más recientes de girasol. Estos nuevos cultivos carecen del comportamiento habitual de fototropismo que caracterizaban al girasol. En otras palabras, las flores ya no giran siguiendo al sol. Están detenidas todo el día mirando para un solo lado. ¿Mejoramiento o empeoramiento genético? ¿Seguirán produciendo algo de néctar y polen los girasoles o los genetistas habrán determinado que puede sacrificarse esto en pos de una mejor planta?

Los campos de alfalfa representan otra incógnita. Son cada vez más los productores que observan una ausencia casi total de abejas pecoreando en las flores de alfalfa. O las nuevas variedades no producen néctar o las flores no son atractivas.  Por otra parte, sabemos que los cada vez más escasos productores ganaderos que aun sobreviven en Argentina, cuidan sus praderas aplicando buena cantidad de agroquímicos para evitar niveles de daño económico causados por trips y otras plagas.

Gente del INTA: en vez de encontrar soluciones a problemas que no existen, por favor dennos una mano para investigar qué es lo que pasa con las plantas y los mecanismos que afectan la secreción de nutrientes para las abejas.

Seamos optimistas. De acuerdo a lo informado por la gente de la SAGPyA en la nota sobre la crisis apícola que salió publicada el pasado 15.12.2007 en el diario LA NACION (http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=971050), se está trabajando para que pronta haya una soja nectarífera que beneficie a los apicultores. Hay buenas noticias. Hay que ser positivo. Argentina un país en serio. Eso sí deberemos esperar antes a que se construya el tren bala que unirá Rosario y Córdoba.

Por otro lado, el gobierno argentino con su nefasta política hacia el sector agroindustrial, logró que en los últimos dos años se destruyera a la ganadería vacuna con el peso mínimo de faena, los cupos a la exportación y los precios máximos en Liniers. Los únicos ganaderos que quizás podrán sobrevivir serán los que tengan feedlot.  El problema es que estos ganaderos intensivos no hacen un manejo de praderas compatible con la producción apícola. ¡Peor todavía, no necesitan praderas! Aunque tampoco es seguro que los feedlot tengan mucho futuro con los precios actuales de los granos.

No contentos desde el gobierno, hubo otra mojada de oreja. Esta vez hacia los tamberos que entre Diciembre de 2007 y Enero de 2008, lograron una cierta victoria al evitar que el gobierno les bajara el precio que les abonaban los industriales lácteos. Para sensibilizar al gobierno, hubo que mandar a faena al Mercado de Liniers a cientos de vacas lecheras. Las imágenes que se vieron por los medios partían el alma.

En conclusión, buena parte de la crisis del sector apícola no sólo es por la abrumadora expansión de la soja y de la frontera agrícola, sino por el colapso de los ganaderos que cada vez tienen menos incentivos para seguir produciendo carne y leche y mantener vivas las pasturas que alimentan nuestras abejas.

¿Es viable y sustentable la apicultura en estas condiciones?

Definitivamente no.

Salvo para aquellos productores que la tengan como una actividad secundaria y que cuenten con algún ingreso obtenido en otra parte.

LA SECRETARIA DE AGRICULTURA, GANADERIA, PESCA Y ALIMENTOS  (SAGPyA) Y LA APICULTURA ARGENTINA

Me daría mucha pena, verme forzado a hacer un listado de todos los apicultores conocidos y amigos, que abandonaron la actividad durante el 2007 y el 2008. Espero que las nuevas cifras del RENAPA que maneja la SAGPyA, sean lo suficientemente fidedignas como para evidenciar la situación de desastre del sector apícola. Esto siempre y cuando, los apicultores que hoy no tienen más colmenas, se tomen el trabajo de enviar la planilla de actualización anual que denote la merma sustancial que han sufrido.

Ahora que está de moda hablar de políticas públicas y de políticas de estado, veamos cuáles son las que la SAGPyA tiene para nuestro sector. Las tres o cuatro reuniones anuales del Consejo Nacional Apícola, se parecen más a una sesión colectiva de psicoterapia que a un marco de debate serio sobre las políticas del sector.

Como política de estado, hasta ahora, existió el apoyo económico para realizar el envío postal masivo de la revista «Gaceta del Colmenar» de la Sociedad Argentina de Apicultores, entidad de la que soy miembro. Durante 2007 la Gaceta se envió a todos los titulares de un RENAPA. ¡Gracias por enviármela!

Me olvidada de la otra política de estado. Cada dos años cuando se organiza Apimondia en algún ignoto lugar del mundo, en la SAGPyA nos dan una palmadita en la espalda, lindos folletos que ponen sobre relieve las atracciones turísticas de nuestro país y un estand para difundir la cadena de valor. Luego vienen las fotos y los comunicados de prensa de siempre.

Fin de las escasas políticas de estado para el sector apícola.

En cuanto al Plan Estratégico Apícola, una noble iniciativa de la cual me enorgullecí en participar, tiene algunos aspectos poco claros que conviene rectificar. Si bien desde la SAGPyA se habla siempre de convocatorias amplias y abiertas a todos los que desean participar, en los hechos no siempre es así.

Existen reuniones secretas, de las cuales inexplicablemente se margina a varios representantes gremiales apícolas, entre los que me incluyo junto con los dirigentes de Federación Agraria y Confederaciones Rurales Argentinas, que no fuimos invitados a participar.

Sin ir más lejos, el pasado 20.11.2007 tuvo lugar una de estas reuniones, la cual tuvo como convocados sólo a algunos de los miembros del Consejo, invitados seguramente a participar por el bajo nivel de conflictividad que su participación implicaría.

¡¡¡EL PROBLEMA SON LOS KILOS, ESTUPIDO!!!

Mientras tanto, algunos iluminados acuñaron un nuevo slogan para nuestra tranquilidad: «el problema de la apicultura no es el precio, sino la escasa cantidad de kilos producidos». ¡Qué extraño fenómeno de hipocresía!

Cuando en Marzo de 2005 el precio de la miel caía a $1.80.- por kilogramo, no recuerdo ningún comentario inverso de estos profetas diciendo: «el problema de la apicultura no son los kilos producidos, sino el bajo precio percibido».

Es una desgracia tener buena memoria. ¡Goebbels tenía razón! Su frase célebre: «¡Miente, miente que algo queda!» sigue aun vigente.

Mientras tanto, otros llegan al absurdo de pretender convencer al productor apícola de que todo está bien, que la crisis sí existe pero es pasajera y coyuntural. La solución será encontrar una soja nectarífera.

La otra solución, simplemente, pasa por redefinir el negocio, llevando un pormenorizado registro de ingresos y egresos... Esta sugerencia es por supuesto expresada, luego de desconocer la validez de los costos apícolas obtenidos por el trabajo conjunto del INTA, la SAGPyA, Sociedad Rural Argentina y Sociedad Argentina de Apicultores.

En resumen, si desea ser un apicultor exitoso, aparte de usar el software conocido como ABEJA 2.0, consígase un contador o un buen tenedor de libros egresado de la Academia Pitman y su problema de baja rentabilidad estará mágicamente solucionado.

Aquí va una receta para mejorar la rentabilidad del negocio apícola:

  • Venda su camión, camioneta y auto y reemplácelos por un carro tirado a caballo.
  • No alimente más a sus colmenas.
  • No cure más contra varroa.
  • Tenga apiarios fijos y no haga transhumancia.
  • Haga funcionar a su extractor y desoperculadora con energía eólica.
  • Reemplace a sus abejas europeas por abejas africanizadas. No deberá hacer más núcleos ni cambiar reinas. De ahora en más cazará enjambres y producirá unos 7 kilos de miel orgánica por colmena (que sobreviva) por año.
  • Despida a todos sus empleados. Obligue a sus hijos y a su esposa a  trabajar con Ud. Si es necesario, que sus hijos abandonen el estudio.
  • Si esto no alcanza, invite a su suegra durante el verano para que lo ayude con el desoperculado y el acarreo de las alzas.

CONFERENCIA NACIONAL APICOLA (Sacramento – California)

Entre el 8 y el 12 de Enero, estuve en Estados Unidos  participando del primer encuentro que en forma conjunta realizaron las dos entidades gremiales apícolas estadounidenses, que son la «American Honey Producers Association» (www.americanhoneyproducers.org)  y la «American Beekeepers Federation» (www.abfnet.org)

Este encuentro tuvo características históricas. Hubo que dejar de lado antagonismos de cuatro décadas, para enfrentar mancomunadamente una de las peores crisis de supervivencia de las abejas, que se ha denominado «Colony Collapse Disorder» (Síndrome del Despoblamiento de las Colmenas).

El encuentro fue inaugurado por el Secretario de Agricultura de California, el Sr. Kawamura, quien lo que primero manifestó, fue la importancia de la polinización realizada por las abejas para la integridad de la agroindustria estatal y para que California sea hoy la octava economía mundial. Sin palabras.

Luego se entonó el himno nacional y posteriormente el presidente de la Asociación de Apicultores de California, elevó una plegaria por el bienestar de las abejas y de los apicultores. Algo me quedó claro. Si no se encuentra pronto una solución, las abejas pasarán a formar parte de las especies en riesgo inminente de extinción.

Hubo una asistencia estimada de 1.500 productores profesionales representados no sólo por los estadounidenses, sino también numerosos mexicanos y canadienses.

Me impresionó la presentación realizada por la ecotoxicóloga Mary Anne Frazier de la Universidad de Pennsylvania. Analizó muestras de polen, cera y miel para determinar la presencia de 91 residuos.

Los que aparecieron con mayor concentración fueron: clorpirifós, fluvalinato y cumafós. Hubo hallazgos interesantes de fungicidas que sinergizan y potencian notablemente el efecto letal de los insecticidas.

Lo llamativo acerca de los residuos de fluvalinato, es que responden al uso masivo que desde hace tres años volvió a hacerse de este acaricida, cuya aplicación prácticamente era nula hacia 1997.

Cuando hacia fines de 2004, tanto el cumafós y el amitraz empezaron a fallar, los apicultores volvieron a los tratamientos artesanales con Mavrik pero en dosis mucho más elevadas que a comienzos de la década del 90.

Ahora las concentraciones utilizadas oscilan entre el 10% y el 20%. Según la Dra. Frazier, los residuos hallados superan la LD 50 (dosis letal que mata al 50% de las abejas), dosis que se estima en dos microgramos de fluvalinato.

Si esto, como parece es así, entonces el Síndrome del Despoblamiento al menos en los Estados Unidos, podría interpretarse como una intoxicación accidental provocada por los mismos apicultores que, al pretender controlar varroa, simultáneamente suministran una concentración de fluvalinato que también resulta letal para las abejas.

Señaló la Dra. Frazier que, a diferencia de otros análisis previos realizados, nunca se habían encontrado residuos de fluvalinato en miel como sí se hallaron en los estudios más recientes.

El cloripifós es un potente insecticida. Se ignora cómo llegó a las colmenas. Sí se sabe que las dosis son letales para las abejas. En cuanto al cumafós, los residuos se explican por los tratamientos artesanales.

Imaginemos un país sin abejas y lo que esto implica. Más allá del quebranto económico que provocará la desaparición de una economía regional, disminuirá notablemente la biodiversidad, un tercio de todo lo que comemos depende de la polinización en algún nivel de su cadena productiva: manzanas, peras, producción de semilla, carne, leche, etc.

Nadie habla en nuestro país acerca del impacto de esta crisis sobre los insectos polinizadores naturales. Distintos tipos de bombus (abejorros), avispas y meliponas están también sucumbiendo. Las abejas son los únicos agentes polinizadores que pueden propagarse al amparo del cuidado humano.

En resumen, lo que se ve son abejas intoxicadas e inmunosuprimidas que son extremadamente susceptibles a cualquier agente patógeno, estrés ambiental y déficit nutricional. Las abejas parecen tener SIDA. El mundo ha pasado a ser un lugar inhóspito para ellas.

En Argentina, mientras haya soja exportable, a las autoridades responsables de la SAGPyA, esto no parece preocuparles. Espero que cuando se den cuenta, no sea demasiado tarde.

Martin Braunstein

Martín Braunstein
Representante de la SRA (Sociedad Rural Argentina) ante el «Consejo Nacional Apícola» (SAGPyA) y ante la «Comisión Nacional de Sanidad Apícola» (SENASA)